Aunque desde el 1 de febrero de 2026 entran en vigencia los aranceles del 30% a la importación de productos, adoptados mutuamente entre los gobiernos de Ecuador y Colombia, los impactos de las medidas en medio de la guerra de ambos países ya se han sentido desde que se hizo el anuncio.
El 21 de enero de 2026, a través de su cuenta de la red social X (antes Twitter), el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, anunció la imposición de un 30% de arancel a los productos importados desde Colombia, tras cuestionar su poca acción en los temas de seguridad de frontera.
Como represalia, al día siguiente, el vecino del norte también hizo lo propio: un arancel del 30% a 20 productos. Pero, el 27 de enero adelantó que el impuesto llegaría a muchas más categorías de productos.
Uno de los sectores que ya han sido afectados, con solo los anuncios, es el del aceite de palma. Óscar Calahorrano, representante de la Federación Nacional de la Cadena Productiva del aceite de palma (Propalma), calificó a la guerra comercial como «devastadora».
«Un arancel del 30% claramente no protege ni abona en solucionar los problemas de fondo. Y solo encarece y rompe cadenas productivas. Este no es un problema bilateral sino un golpe a la integración andina, que presionará finalmente a los productores y consumidores ecuatorianos y colombianos».
Calahorrano explica que el comercio del aceite de palma está detenido desde que se anunció la medida por una razón simple: el encarecimiento del 30% hace que cualquier otro país sea más competitivo.
Por ejemplo, esta semana, una tonelada de aceite crudo de palma se transó aproximadamente entre 1.010 y 1.030 la tonelada. Si se incluye el efecto del arancel hablamos de que esa misma tonelada sería de USD 1.339, a partir del 1 de febrero.
Fuente: https://www.primicias.ec/economia/guerra-comercial-arancel-aceite-palma-impacto-comercio-empleo-115060/