En el cierre de las reuniones de primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, el equipo económico de Ecuador enfrentó una reunión con inversionistas internacionales. El balance dejó un mensaje mixto: confianza sobre la ejecución técnica de las metas con el FMI, pero cautela frente a posible nuevo financiamiento.
La ministra de Economía, Sariha Moya, participó en un encuentro organizado por Goldman Sachs, donde el tono fue constructivo, aunque con expectativas aún en pausa. Los inversionistas optaron por esperar el resultado de la última revisión del programa con el Fondo antes de tomar posiciones más claras.
El punto más sensible surgió en el frente de financiamiento. De acuerdo con el periodista y analista económico independiente Sebastián Angulo, la posibilidad de una nueva emisión de deuda, planteada como alternativa en análisis, generó dudas, especialmente porque semanas atrás se había señalado que las necesidades de financiamiento del año estaban cubiertas. Esa aparente contradicción reactivó preguntas sobre la consistencia de la estrategia fiscal.
Sin embargo, no todo fue incertidumbre. En el plano operativo, la participación del gerente de Petroecuador, Sebastián Maag Pardo, marcó un giro relevante. Su presencia, inusual en este tipo de foros, fue leída como una señal de mayor peso técnico en la gestión petrolera. En ese espacio se detalló el esquema de cobertura del precio del crudo, un “seguro petrolero” que podría alcanzar hasta el 40% de la producción, orientado a reducir la exposición a la volatilidad internacional.
Para Angulo, el mensaje hacia los mercados refleja una dualidad: avances en la sofisticación de la gestión, pero inconsistencias en la narrativa fiscal. En su lectura, mientras el frente petrolero muestra señales de mayor control de riesgos, el debate sobre nueva deuda introduce dudas evitables.
Este contraste se produce en un momento particularmente favorable para la percepción externa del país. El riesgo país de Ecuador cerró el 17 de abril en 409 puntos básicos, su nivel más bajo desde 2014 y a las puertas de romper la barrera simbólica de los 400. Apenas cuatro días antes, el indicador se ubicaba en 429 puntos, consolidando una caída acelerada.
El propio presidente Daniel Noboa ha planteado metas más ambiciosas: llevar el indicador hacia los 300 puntos en el corto plazo y acercarlo a 200 hacia 2027. Sin embargo, reconoció que el historial de cambios de política sigue siendo un factor que limita la velocidad de mejora.
Detrás de esta reducción del riesgo no hay un único detonante. Según Angulo, el mercado está incorporando una combinación de señales: cumplimiento de metas fiscales, continuidad del acuerdo con el FMI y una relativa estabilidad política en un año electoral. Es, más que un rebote puntual, una recalibración estructural del riesgo soberano.
Aun así, el nuevo nivel no garantiza una trayectoria descendente automática. Ecuador vuelve a un rango que no veía en más de una década, pero bajo condiciones distintas: menor dependencia petrolera y mayor ajuste fiscal. La verdadera prueba será sostener esa confianza cuando el país enfrente las próximas tensiones políticas y sociales.
Fuente: https://www.lahora.com.ec/economia/riesgo-pais-de-ecuador-cerca-de-los-400-puntos-petroecuador-y-nueva-deuda-marcaron-reunion-con-inversionistas-internacionales-20260420-0009.html