
Un equipo del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas ha identificado por qué fallan las terapias actuales y cómo las células de los conductos biliares actúan como «guardianes» del hígado, hacia la medicina de precisión para enfermedades hepaticas.
Un equipo del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) ha identificado un mecanismo molecular que podría cambiar la forma en que se entiende y trata la fibrosis hepática. El hallazgo explica por qué algunas terapias actuales no funcionan en todos los pacientes y destaca el papel fundamental de las células de los conductos biliares en la protección del hígado .
La fibrosis hepática es un proceso progresivo que ocurre como respuesta a daño crónico en el hígado, caracterizado por la acumulación de tejido fibroso que puede evolucionar hacia cirrosis o cáncer hepático. Tradicionalmente, la investigación se ha centrado en el daño del parénquima hepático. Sin embargo, este nuevo estudio propone un cambio de enfoque hacia los conductos biliares como elementos clave en la regulación de la salud hepática .
El grupo de Factores de Crecimiento, Nutrientes y Cáncer del CNIO, liderado por Nabil Djouder, demostró que las células epiteliales biliares, conocidas como BEC, no son estructuras pasivas, sino reguladores activos de la homeostasis del hígado. Según Paula Sánchez, primera autora del estudio, estas células monitorean el entorno hepático y desempeñan un papel esencial en la prevención del daño tisular .
Daño Hepático
El mecanismo identificado se basa en la interacción entre dos proteínas clave: el receptor FXR y la proteína YAP. En condiciones normales, las células BEC expresan FXR, que detecta los ácidos biliares y activa una cascada de señalización que involucra a YAP. Este sistema cumple dos funciones principales: mantener la integridad de la barrera biliar mediante la adhesión celular y regular la proliferación de las células BEC para evitar su crecimiento descontrolado .
Cuando el receptor FXR deja de funcionar, ya sea por causas genéticas o enfermedades crónicas, la barrera se debilita y los ácidos biliares pueden filtrarse hacia el parénquima hepático. Este proceso desencadena la activación de las células estrelladas, que producen colágeno y generan cicatrices, dando lugar a la fibrosis hepática .
Medicina personalizada
Uno de los aportes más relevantes del estudio es la explicación del comportamiento variable del ácido obeticólico (OCA), un fármaco utilizado para activar el receptor FXR en enfermedades como la colangitis biliar primaria. El estudio demuestra que, en pacientes donde la señalización de FXR está alterada, este medicamento puede resultar ineficaz o incluso agravar la fibrosis. Este hallazgo respalda las advertencias emitidas por la FDA en Estados Unidos y las recomendaciones de la Agencia Europea del Medicamento (EMA) sobre su uso .
El trabajo, publicado en la revista Nature Metabolism, abre la puerta a un enfoque de medicina de precisión en enfermedades hepáticas. La posibilidad de identificar qué pacientes pueden beneficiarse de terapias dirigidas al receptor FXR permitiría optimizar los tratamientos y reducir riesgos.
Para llegar a estas conclusiones, el equipo del CNIO utilizó modelos animales, incluyendo el primer modelo genético de ratón para cirrosis, análisis computacionales y muestras humanas, lo que permitió validar los hallazgos tanto a nivel experimental como clínico .
Este avance, respaldado por la Asociación Española contra el Cáncer (AECC) y la Fundación BBVA, posiciona al CNIO como un referente en la investigación de enfermedades hepáticas y sugiere un nuevo rumbo en el desarrollo de terapias más específicas, seguras y adaptadas a las características individuales de cada paciente.