
El dispositivo, de tamaño pequeño, se coloca en el cráneo sobre la duramadre, sin necesidad de cirugía cerebral invasiva. Su objetivo es estimular la red ejecutiva central del cerebro, una región relacionada con funciones cognitivas superiores que suele mostrar menor actividad en pacientes con depresión.
Combatir la depresión
Un nuevo avance en neurotecnología podría abrir una alternativa para pacientes con depresión grave que no responden a tratamientos convencionales. La empresa Motif Neurotech anunció que la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) ha autorizado el inicio de un estudio en humanos para evaluar un implante cerebral diseñado para tratar el trastorno depresivo mayor.
Este desarrollo se enmarca dentro de un campo en rápida expansión, donde compañías como Neuralink, Paradromics y Synchron trabajan en interfaces cerebro-computadora, principalmente enfocadas en restaurar funciones en pacientes con parálisis. A diferencia de estas, Motif Neurotech centra sus esfuerzos en el tratamiento de trastornos psiquiátricos.
El dispositivo, de tamaño pequeño, se coloca en el cráneo sobre la duramadre, sin necesidad de cirugía cerebral invasiva. Su objetivo es estimular la red ejecutiva central del cerebro, una región relacionada con funciones cognitivas superiores que suele mostrar menor actividad en pacientes con depresión.
El implante administra estimulación eléctrica en patrones específicos con la finalidad de mejorar la conectividad neuronal y promover la neuroplasticidad. Según sus desarrolladores, este enfoque podría ayudar a los pacientes a recuperar funciones como la motivación, la interacción social y la actividad diaria.
La estimulación cerebral no es un concepto nuevo en psiquiatría. Técnicas como la terapia electroconvulsiva y la estimulación magnética transcraneal han sido utilizadas durante décadas, especialmente en casos resistentes al tratamiento. Sin embargo, estas terapias pueden requerir múltiples sesiones clínicas o procedimientos más intensivos. El nuevo dispositivo busca ofrecer una alternativa más práctica, permitiendo la administración del tratamiento en el hogar.
El sistema funciona mediante tecnología inalámbrica magnetoeléctrica y se activa a través de un dispositivo externo similar a una gorra, que el paciente utiliza durante sesiones cortas de estimulación. Estas sesiones podrían realizarse varias veces al día en fases iniciales, con una reducción progresiva conforme se logren resultados clínicos.
El estudio aprobado tiene como objetivo principal evaluar la seguridad del implante durante un periodo de 12 meses. También se analizarán cambios en los síntomas depresivos, la calidad de vida, la ansiedad y la función cognitiva de los participantes.
La depresión resistente al tratamiento representa un desafío importante en salud mental. Millones de personas no logran mejoría significativa a pesar del uso de múltiples medicamentos, lo que resalta la necesidad de nuevas estrategias terapéuticas.
Los investigadores plantean que futuras versiones del dispositivo podrían no solo estimular, sino también registrar la actividad cerebral, permitiendo un enfoque más personalizado del tratamiento. Esto podría representar un avance relevante en psiquiatría, donde actualmente no existen mediciones objetivas continuas del estado del paciente.
Aunque aún se encuentra en fase experimental, este implante representa un paso importante hacia el desarrollo de terapias más precisas y adaptadas al funcionamiento del cerebro.